Desde pequeña quise ser bailarina. Dediqué muchos años al ballet clásico y a otras disciplinas, y ahí empezó mi relación con el movimiento y con el cuerpo. Con el tiempo, ese camino evolucionó hacia el pilates y hacia una forma más consciente de entrenar.
Soy madre de dos hijos y, como muchas, he pasado por etapas en las que el cuerpo cambia, se carga o no responde igual. Nacida y criada en España, la vida me ha llevado a vivir fuera durante muchos años, primero en Alemania y ahora en México con mi familia.
Por eso creé ANAMA: para que puedas moverte estés donde estés, con una práctica que te acompañe y se adapte a ti.